resume diciendo:
Habría que reconocer que los estudios de recepción/audiencia viven en una permanente zona de fronteras. ¿Qué sería de lo común a los estudios interesados por la opinión pública (política + participación + ciudadanía), las audiencias (medios + vida privada + hogares) y el consumo (oferta cultural + industria + cultura), las comunidades virtuales (Internet + redes sociales + sujeto)? ¿Son deseables esas zonas de frontera, de modo de asegurar territorios que otros nunca tocarán?
Por eso, no basta con decir que lo nuestro son las “mediaciones”, las “interacciones”, el “giro cultural”, el “empoderamiento del otro”, la “educación para la recepción”, etc., cuando lo que hacemos es territorializar poblaciones, dividir objetos, encerrar sujetos pero, sobre todo, “investigar por encargo” las agencias institucionales de las agencias financiadoras.