“Líderes de opinión”
Wright (1980) explica:
En su forma más general la expresión de líderes de opinión se refiere a aquellos individuos que, a través de sus contactos diarios, influyen sobre otros en lo que se refiere a la formación de decisiones y opiniones. Los líderes de opinión no han de ser necesariamente los líderes formales de la comunidad o personas que ocupen posiciones que, en general, confieran prestigio social. Por el contrario, cada estrato social parece tener su propio grupo de líderes de opinión. En el estudio que estamos considerando fueron hallados en igual proporción líderes de opinión entre profesionales, oficinistas, trabajadores calificados y retirados; y, en proporción variada, entre todos los otros niveles ocupacionales representados en la muestra de la investigación (p.70).
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“Efectos de los medios de comunicación en la audiencia” en Colombia
En Colombia también se han venido realizando investigaciones al respecto de los “efectos de los medios de comunicación en la audiencia”. Estos enfoques teóricos y metodológicos fueron realizados en investigaciones que buscaban identificar como se podía cambiar comportamientos y actitudes en comunidades a través de los medios, teniendo en cuenta los impactos negativos de los medios en las audiencias.
Una de estas investigaciones fue realizada por María Josefa Domínguez, quien buscaba indagar sobre la influencia de los medios en los comportamientos de conducta de los niños, (Catañoet al., 2012, p.89).
“El enfoque persiste y está presente en la fundamentación teórica de los estudios de audiencia realizados en la primera década del presente siglo”, (Catañoet al., 2012, p. 91).
“Los usos sociales de los medios”
Este estudio de “los usos de los medio” fue realizado por Jesús Martín Barbero, en los años 90, y en el cual propone “pensar en los procesos de recepción no sólo como forma de consumo, de reproducción de fuerzas, sino como lugar que no se agota en la posesión de objetos” (Catañoet al., 2012,p.94).
Esto quiere decir que no se debe mirar la recepción como consumo, sino que se debe aprovechar para identificar culturalmente que pasa con la información que reciben las personas a través de los medios, como la absorben, que fabrican con esas imágenes que ven a través de la televisión.
Adicional a estos estudios, también se desarrollan otras serie de análisis, de otros autores, que complementan este estudio propuesto por Barbero, y que consisten en identificar como los mensaje enviados por los medios es percibido por los individuos según su nivel académico, su madurez emocional, desarrollo cognoscitivo, entre otras.
Esto con el fin de “promover una recepción crítica que permita otras lecturas de lo que se exhibe en las pantallas”.
Esto dio paso, a que se pensara en realizar análisis críticos de los mensajes con el fin de ayudar a los padres y profesores para entendieran que la televisión se debía ver con fines educativos, (Catañoet al., 2012, p.96).
Catañoet al. (2012) dice que:
Los estudios académicos realizados en Colombia y realizados en el balance de estudios de la recepción, señalan que la mayoría de ellos de la primera parte de la década inicial del XXI, centraron su objeto de estudio en audiencias infantiles y juveniles, y que el medio más estudiado fue la televisión. A partir del 2006, la investigación presento un giro y el objeto empezó a trasladase a la Web; hacia las prácticas y usos de y con la red. También se empieza a tener en cuenta los dispositivos tecnológicos que facilitan el contacto con el otro o con los otros, como el teléfono móvil o celular, que hace posible la comunicación a través del servicio de telefonía, la interacción mediante el acceso a la red y el entretenimiento por contar con almacenamiento de datos, imágenes y música (p.98).
Lo anterior confirma que la tendencia de las audiencias cada vez es más interactiva y no tan pasiva como se consideraba en otras épocas y que la televisión y los nuevos medios tecnológicos han ido integrando otras formas domésticas, familiares e individuales de interactuar, por lo que implica que hay otras maneras de ver las audiencias.
Y en Colombia después del 2000, se han venido realizando investigaciones en recepción crítica de televisión; donde se analizan estudios que contemplan la relación que existe entre los maestros, estudiantes y medios, para formar “audiencias críticas” (Catañoet al., 2012, p.99).
Pero adicional estos, se debe tener en cuenta que a diferencia de los demás medios la televisión en Colombia llega a una gran cantidad de personas y que no solamente informa, sino que también es un medio de entretenimiento, lo cual genera una gran acogida y un mayor análisis y una cantidad de variables que influyen en las personas para que generen un contrato de lectura entre el medio y ellas.
Este “contrato de lectura” se refiere al vínculo que hay entre las personas y el medio televisivo, tal es el caso de las personas que se casan con un canal en específico o de un programa en particular, lo cual implica que solo este medio puede ser creíble para esta persona; y una ventaja de la televisión sobre los otros medios es que puede tener imágenes, sonidos e instantaneidad (directos), para cautivar a los espectadores y además es un medio que propone agenda para que los demás medios y traten durante la semana y es por esto que este medio se convierte en un espectáculo que influye en este espectador el cual tiene un contrato de lectura con éste, (Martini, 2000,p.112-116).
Según Cataño, M., Bonilla, J., Rincón, O. Y Zuluaga, J. (2010), las investigaciones en Colombia durante la última década se han volcado a la televisión, debido a que, como hemos visto anteriormente, al creciente interés de la pedagogía, por saber los hábitos y prácticas televisivas de los jóvenes y la población infantil, para poder intervenir en la educación, para lograr televidentes “activos”, a través de estrategias educativas que formen receptores críticos (p. 91).
Cataño et al., (2010) explica:
Lo que se evidencia es que la pérdida del vínculo político en los estudios de recepción/audiencia, lo que está siendo sustituido por el vínculo pedagógico. De las perspectivas política y cultural como lugares de cruce para explorar conflictividades, resistencias, modos de ver, narrar y tomar parte en las relaciones sociales, estamos pasando a la perspectiva pedagógica, y con ello al concepto de instrucción como el mejor camino para la formación de audiencias activas y ciudadanas. ¿O será más bien que estamos asistiendo a una politización de este tipo de estudios, por otras vías?
Aquí habría que plantear que la diferencia entre la mirada política y la mirada pedagógica radica en que para la primera los sujetos son interlocutores, mientras que para la segunda los interlocutores no existen, lo que hay son sujetos que no saben y, por tanto, que deben aprender (Ranciére, 2010), pero permaneciendo en su sitio y en su rol de “receptores” (p.94).